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Música y tragos feos para gente rara.

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My favorite albums of all time

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Sticky Fingers (2015 Remaster)The Rolling Stones

Sticky Fingers es un rotundo 10/10, la obra cumbre donde los Rolling Stones destilaron el rock and roll más crudo, peligroso y blusero de toda su carrera. Es un álbum sucio, sudoroso y brillante, con un groove espectacular que te atrapa y define exactamente lo que debería ser una banda tocando en su punto más alto; el disco no tiene un solo segundo de desperdicio. Pero más allá de la historia grande del rock, hacer girar este vinilo hoy tiene un peso muchísimo más profundo. Es el homenaje perfecto para mi Papá. Escuchar la guitarra hipnótica y desgarradora de "Can't You Hear Me Knocking" es sentir su memoria vibrando en la habitación, recordándonos que hay discos que dejan de ser simplemente música para convertirse en el refugio y el soundtrack de quienes nos marcan para siempre. Siempre suban el volumen cuando suene esta joya. ¡Siempre!

Standout tracks
  1. 4Can't You Hear Me Knocking7:15
Years of RefusalMorrissey

Years of Refusal se lleva un modesto 6.3/10. ¡YNIMODO!. Aunque rescata su clásica genialidad trágica en "I’m Throwing My Arms Around Paris" y la fuerza de "Something Is Squeezing My Skull", en general suena a un Morrissey operando en piloto automático. Musicalmente es más robusto, pero líricamente se estanca en sus quejas existenciales de siempre. Es el sonido de una leyenda demasiado cómoda, que repite su fórmula sin esforzarse más. Esa misma apatía mancha su reputación en vivo. Hoy es casi más famoso por cancelar giras enteras a última hora inventando caprichos del clima o "agotamiento", cuando en el fondo sabemos que es pura y soberana flojera. (No estoy sugiriendo que se trate de un acto xenofóbico contra LATAM). Sin embargo, su voz sigue siendo un gran refugio nostálgico, pero hay que aceptarlo: ser fan de Morrissey es lidiar con la relación más tóxica de la música.

Standout tracks
  1. 1Something Is Squeezing My Skull2:38
LUXROSALÍA

Seamos sinceros: el salto que dio Rosalía entre Motomami y LUX demuestra que es una artista que hace lo que quiere. LUX es innegablemente hermoso, con toda esa onda mística, clásica y casi de monasterio. Pero a ratos se siente tan solemne y denso que cuesta conectar del todo. Es como si en su afán de hacer una obra súper "seria" y elevada, nos dejara viéndola desde lejos; admiras su enorme talento vocal y la producción impecable, pero la música no siempre te atraviesa el cuerpo. Ahí es justo donde Motomami le sigue ganando por goleada. Ese disco fue un fenómeno global porque era un caos perfecto: crudo, divertidísimo, súper vulnerable y muy real. Rosalía agarró el reguetón, el pop y el flamenco, los metió a la licuadora y nos dio pura vanguardia sin perder ni un gramo de energía. No necesitaba esconderse detrás de coros de iglesia o arreglos súper complejos para demostrar que es un genio; te hacía llorar con "G3 N15" y perrear con "Bizcochito" en cuestión de minutos. Al final del día, LUX es un álbum elegante para escuchar en tu cuarto con los ojos cerrados, pero Motomami tiene alma, sangre y asfalto. Logró ese milagro rarísimo de ser absurdamente experimental y cien por ciento disfrutable a la vez, demostrando que para hacer historia en la música a veces no hace falta tanta solemnidad, sino la actitud correcta.

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  1. 10Dios Es Un Stalker2:10